PROYECTOS E IDEALES EN LA RELACIÓN

 “Nuestros proyectos, sueños e ilusiones”

 

Al momento de establecer el compromiso nupcial cada novio trae consigo su mochila de sueños, ilusiones e ideales; aquello que espera sea, se forme y alcance con su pareja.

De los sueños e ilusiones

Somos un par de locos enamorados en medio de este océano que es la vida. Nademos juntos a contracorriente si es necesario. Seamos isla que se forme en medio de las aguas de esta tierra y cabemos en el cielo nuestro pedacito de sol para que nos ilumine los pasos. Que se haga de este amor uno más grande que ese de los mortales. El nuestro será silvestre, arará en los prados con sus propias semillas y cosechará un sinfín de retoños, apasionados como nosotros. Tú y yo amor, del mar al cielo y hasta la inmensidad terrestre.

Y así se promete cada novio a su amado y amada, se entrega en cuerpo y alma, y le pone todo, lo apuesta todo por su relación. Cada uno en sus propias palabras y con sus propios votos.

Los Ideales

Esta es la magia de los ideales, suelen ser infinitos, desprovistos de todo límite de tiempo, lugar y espacio. Al fin y al cabo, formar un hogar con otro es de lo más apasionante y cautivador que hay en la vida. Será de las experiencias plenas más exquisitas que un ser enamorado pueda tener. Ni hablar de su potencia cuando ese amor es correspondido.

Esos ideales de la relación tienen sus aristas, sus potenciales y sus complicaciones. Cortito pero condensado hablaremos de todo esto, tan importante para un par de novios enamorados, que están por ponerlo todo al servicio del bienestar de su matrimonio.

Esos ideales tienen 3 caras: lo que esperamos de la relación, lo que esperamos del otro y lo que esperamos de nosotros mismos.

Mis expectativas de mí mismo

El primer consejo para los enamorados es que lo bueno empieza por casa. La primera pregunta debemos hacérnosla a nosotros mismos ¿qué estamos dispuestos a ofrecer de nosotros mismos en nuestra relación? Vale la pena preguntarnos ¿quién quiero ser como pareja para mi esposo o esposa? ¿cómo quiero actuar, pensar y sentir? ¿qué no me debería faltar? ¿qué quiero que me defina como esposo o esposa? ¿qué me gustaría que dijera de mí el día de mañana cuando hayan pasado los años? ¿qué aporto yo a mi relación?

Mis expectativas de él o ella

Esta suele ser la más fácil de pensar para la mayoría: ¿cómo quiero que sea mi pareja en el matrimonio? Solemos saber qué esperamos en general de nuestra pareja. Vayamos más a fondo y preguntémonos: ¿cómo me quiero sentir cuando esté a su lado? ¿qué sentimientos, deseos, pensamientos quiero que despierte en mí mi esposo o esposa? ¿y cómo creemos que podemos llegar a sentirlo? Aquí algunas preguntas más que nos pueden ayudar: ¿cómo me gustaría que me haga sentir mi pareja? ¿qué cosas puede hacer mi pareja para yo poder llegar a sentir esto? ¿es posible mantener esto en el tiempo? ¿es deseable para mi pareja hacer estas cosas por mí y por nosotros? ¿lo que espero de mi pareja es algo que se parece a la persona que conozco en él o ella?

Nuestras expectativas de la relación

Al llamarlo “nuestras” nos permitimos entrar en el campo de la pareja, en aquello que construimos juntos sólo tú y yo, en nuestra unívoca relación, tan particular como nosotros dos. El campo de las expectativas de la relación es el lugar del encuentro y el desencuentro de los sueños y los ideales, es donde nos conectamos o hacemos corto circuito con nuestra pareja.

Este es el momento de poner a la orden de la buena comunicación lo que esperamos del otro, de nosotros mismos y de la relación, al mismo tiempo que nuestra pareja nos diga lo que espera de nosotros, de sí mismo y de la relación para construir un proyecto de pareja juntos.

Nuestro Proyecto

Los sueños pasan a convertirse en un proyecto de relación, que al contrario de pasar a ser menos romántico le convierten en más realista, con la potencia del amor inicial y su oportunidad de prosperar en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte, en el tiempo y en la eternidad.

El proyecto de pareja implica conocer más a fondo a nuestra pareja, a nosotros mismos y al conjunto de lo que formamos juntos. Estaremos abiertos a conocer aquello de nosotros mismos y del otro que estamos dispuestos a negociar, a ceder, a sopesar, a calibrar y dar espacio, a desarrollar, a hacer crecer y oxigenar con el paso del tiempo, y a perdonar. Y también estaremos hablando de todo lo contrario, de aquello que nos define como individuos, aquello que nos da identidad y sentido, y que no estaremos dispuestos a ceder ni aun estando enamorados, porque nos consolida como persona, nos motiva y nos nutre, nos da vida y es innegociable, irrefutable e inalienable. Estamos en el terreno de los valores más fundamentales, nuestros pilares internos, nuestras fortalezas individuales, aquello que no se negocia por nada y que aporta porque nos construye.

Las complicaciones están cuando dejamos de incluir nuestras diferencias en la relación, cuando el desacuerdo lleva a la gran e intolerable frustración, cuando se nos olvida la posibilidad de errar y aprender en el camino, cuando nos topamos con lo irreconciliable en la relación.

El truco o la magia están en usar eso que nos define a favor del nosotros en conjunto, de hacernos complemento consolidable. Conocer nuestros límites y terrenos individuales e indisolubles, no negarnos a nosotros mismos lo innegable, a la par de fortalecernos en la relación, construyendo un nosotros más potente que tú y yo por nuestro lado.

 

DRA.YONE ALVAREZ BOCCARDO

PSICOANALISTA

www.cimabienestarpsicologico.com

GRUPO CIMA BIENESTAR PSICOLÓGICO

 



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